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Fútbol en construcción: La Uruguay de Tabárez

     En la anterior entrega de esta serie llamada fútbol en construcción, hablamos de como la selección brasileña de Tite se ha consolidado como la mejor en Sudamérica siendo la más cercana a luchar con las europeas.

(Click aquí para leer sobre Brasil)

Ahora es el turno de la que creemos es la segunda selección sudamericana mejor consolidada, la Uruguay del maestro Óscar Washington Tabárez.

Uruguay fue la primera gran selección Sudamericana de la historia.

Antes de la primera Copa del Mundo disputada en 1930, los charrúas ya dominaban la escena mundial tras haber ganado dos medallas de oro consecutivas en las olimpiadas de 1924 y 1928.

Estos éxitos permitieron a Uruguay ser la sede de la primera Copa del Mundo y terminar ganando esta en 1930. Posteriormente en 1950, ganaron su segunda Copa del Mundo tras vencer a Brasil en su propio estadio en lo que fue conocido como el “Maracanazo”.

Sin duda alguna, hablamos de una de las grandes selecciones en la historia del fútbol.

Por ello, ser el técnico de esta significa una gran responsabilidad y Oscar Washington Tabárez ha cargado con esta fantásticamente y por mucho tiempo.

Maestro de profesión y técnico por amor

Tabárez ha logrado volver a levantar el nombre de la selección uruguaya tras muchos años de silencio.

Pese a ser reconocido por el ciclo como seleccionador uruguayo que inicio en 2006, vale la pena recordar que el maestro Tabárez tuvo su primer ciclo con la selección charrúa de 1989 a 1990.

Durante este periodo, el equipo uruguayo llego a un subcampeonato de Copa América en el 89 y octavos de final del Mundial de Italia 90.

Aunque, Tabárez no seguiría al mando de la selección, el desempeño del equipo en esos dos torneos dejaba en claro que no era un mal técnico.

De hecho, durante la ausencia del maestro Tabárez, Uruguay no pudo clasificarse para dos copas del mundo, Corea-Japón 2002 y Alemania 2006.

Sin embargo, el maestro que por muchos años enseño en escuelas primarias en los suburbios de Montevideo, regreso en el año 2006 a la dirección técnica del equipo uruguayo y desde entonces ha logrado mantenerse en el banquillo de esta.

Tabárez como profesor de primaria en Montevideo.

El renacer uruguayo

Desde 2006, Tabárez no ha faltado a una sola cita mundialista. Uruguay se clasifico para Sudáfrica 2010, Brasil 2014 y Rusia 2018, en ninguna de estas copas del Mundo se quedó por fuera de la primera fase.

Tras 14 años como técnico de Uruguay, Tabárez puso de nuevo en el radar a la celeste.

Con mucho esfuerzo y dedicación no solo en la selección absoluta, sino también en todas las divisiones inferiores, las cuales son parte fundamental de su éxito.

Durante este ciclo de 14 años, Uruguay no se ha caracterizado por jugar un fútbol vistoso a los ojos del espectador, sino más basarse en la famosa, garra charrúa.

La garra charrúa se caracteriza por ser un estilo de juego con mucha organización a nivel táctico y sacrificio personal por parte de cada jugador dentro del terreno de juego.

Lógicamente, esto significa que existe mucho contacto (siempre sin buscar herir al rival) cuando se juega frente a Uruguay, ya que durante los 90 minutos ningún jugador dará un balón por perdido.  

Y esta es una idea de juego que Tabárez ha plasmado perfectamente en todo el sistema de fútbol uruguayo.

Desde la selección de mayores hasta la selección sub 15, se juega bajo la misma filosofía, lo cual hace que una vez los jugadores de las divisiones inferiores lleguen al equipo mayor, se adapten rápidamente al estilo del equipo.

De hecho, desde la llegada de Tabárez, Uruguay no se había clasificado para tantos mundiales en distintas categorías en tan poco tiempo, como se muestra en la tabla a continuación:

Destacando el subcampeonato sub 17 del 2011 y el subcampeonato sub 20 del 2013, vemos que las inferiores uruguayas han sido exitosas en la última década.

De hecho, si hubo algo que Tabárez quería consolidar en este proceso eran sus inferiores tal y como lo dijo el día de su presentación, en donde expuso por más de una hora el proyecto que él quería para el fútbol uruguayo.

Además, si nos fijamos en la tabla, las categorías uruguayas siempre han pasado de fase de grupos con excepción de una sola participación, lo cual habla de la constancia de los equipos uruguayos y del futuro que pueden tener.

El maestro Tabárez ha demostrado lo bueno que es enseñando a jóvenes y adultos, reestructurando así al fútbol uruguayo y a la vez logrando buenos resultados.

Con organización, el talento brilla

Como se mencionaba anteriormente, el estilo de juego aguerrido y sacrificado propuesto por Uruguay hace que el equipo confíe plenamente en sus figuras para lograr un desequilibrio en el partido.

Claramente el funcionamiento táctico y sobretodo defensivo del equipo se logra tras un gran esfuerzo colectivo por parte de cada jugador en el terreno de juego.

Sin embargo, la Celeste siempre ha necesitado de jugadores desequilibrantes que explotaran las debilidades del rival.

Si miramos los grandes éxitos de la selección uruguaya desde la llegada de Tabárez en 2006, podemos ver que tanto en su 4 puesto en Sudáfrica 2010 como su campeonato de Copa América en 2011, dependieron de una gran labor defensiva, pero sobretodo del brillo de sus grandes jugadores estrella.

Primero durante todo este proceso, el arquero Fernando Muslera ha sido pieza clave y prácticamente irremplazable, al igual que lo fue el defensa central Diego Lugano quien fue acompañado por el que es ahora el gran jefe de la defensa, Diego Godín.

Pero más allá de esos grandes defensas, el éxito en ambos torneos se dio gracias a las esplendidas actuaciones de sus goleadores y figuras.

En el 2010, Diego Forlán fue la gran figura del equipo charrúa al anotar 5 goles y además ser premiado como mejor jugador del Mundial. Mientras que Suarez, brillo en la Copa America 2011 anotando 4 goles.

Forlan (Izquierda), Suarez (Derecha) – Foto: https://peru.com/

Aunque el mérito táctico detrás de la selección uruguaya es más que remarcable, en sus momentos de mayor éxito, nunca dejo de ser un equipo dependiente de sus figuras, y cuando estas no estaban el equipo pocas veces fue capaz de lograr grandes cosas.

Un proyecto consolidado y con nuevo rumbo

Con 202 partidos a sus espaldas y pese a los problemas físicos que ha sus 73 años han mermado su movilidad, el maestro Tabárez parece seguir a gusto en su escuela, la selección uruguaya.

Y aunque en los últimos años no ha logrado llevar a Uruguay a instancias finales de torneos, la base que el maestro ha sentado sigue entrañada en la selección.

Por momentos, da la sensación de que si el día de mañana, Tabárez debe de dejar el banquillo técnico, el equipo seguirá por ese camino sin importar quien lo releve.

El último mundial de Rusia 2018, fue una buena demostración de cómo la garra charrúa ha venido evolucionando con el paso del tiempo.

Muy pocos jugadores de aquella selección uruguaya exitosa del 2010-11 disputaron el torneo por lo cual ha habido una renovación en la nómina uruguaya.

Aun así y pese a todos los cambios, la celeste sigue siendo una selección muy aguerrida y sacrificada, pero con la gran diferencia de ser un equipo más colectivo en todas las partes del campo, es decir no dependen tanto de sus individualidades como en el pasado.

Probablemente esa sea la razón por la cual, junto a Brasil, Uruguay allá sido la otra selección no europea en llegar a cuartos de final en Rusia 2018, dejando atrás a un equipo como la Portugal de Cristiano Ronaldo en octavos de final.

Y aunque parece que no está a la altura de la Brasil de Tite, mientras que Uruguay siga desarrollando ese fútbol aguerrido pero cada vez más colectivo puede que también se convierta en una selección capaz de derrotar a las grandes selecciones europeas.

¿Es Uruguay la segunda selección mejor consolidada de América?

Esperamos sus comentarios.

En la siguiente entrega de Fútbol en Construcción hablaremos de una selección que debería de ser exitosa pero que en los últimos años no ha sabido mantenerse estable, la selección argentina.

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