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Italia, una campeona con suerte

     Bienvenidos a esta nueva sección llamada memorias del balón, una sección pensada para todos aquellos fans del fútbol del pasado. Curiosidades, leyendas, grandes momentos del fútbol y sobretodo mucha nostalgia se encontrará en esta nueva sección.

El día de hoy hablaremos sobre la única y solitaria Eurocopa que se encuentra en la vitrina italiana, la Eurocopa de 1968.

Probablemente el lector se esté preguntando ¿Qué tiene de especial esta Euro?  Bueno, además de manejar un formato completamente distinto al cual estamos habituados hoy en día, esta Euro es probablemente el mejor ejemplo de la existencia de la suerte del campeón. Aquella Italia, fue campeona de algún modo por la suerte que estuvo de su lado.

Logo de la Eurocopa 1968

En cuanto al formato, la Eurocopa de “Italia 68” era bastante peculiar. De cierto modo podríamos decir que el torneo oficial disputado en Italia, solo constaba de las semifinales, ya que solo aquella fase junto a la final se disputó en territorio italiano. El resto del torneo se jugaba en el estadio de cada una de las naciones.

Primero se jugaba la ronda pre-clasificatoria la cual es un equivalente a las eliminatorias actuales, con la diferencia que eran 7 grupos de 4 equipo con excepción del grupo 4 donde había 3, y donde solo el primero de cada grupo se clasificaría para los cuartos de final. Se puede decir que esa ronda clasificatoria, era de algún modo una eliminatoria, pero a la vez la fase de grupo de la Euro.

Como datos curiosos vale la pena resaltar que, los cuartos de final eran a ida y vuelta y cada país lo disputaba en su propio estadio. También, durante la fase pre-clasificatoria la UEFA emparejo en el grupo 8 solo a países británicos, lo que el grupo se volviera morboso a los ojos de los espectadores, pues Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte lucharían por un puesto a cuartos que obtendría el conjunto inglés.

Tras unos cuartos de final de infarto tanto para la URSS como para Italia los dos equipos se cruzarían en las semifinales de la fase final del torneo que ya se disputarían en Italia, por su parte Inglaterra jugaría su semifinal frente a una talentosa Yugoslavia que daría todo por eliminar a la actual campeona del mundial del 66.

Los yugoslavos confirmaron la sorpresa y eliminaron a la vigente campeona del mundo por 1 a 0, sin embargo, el hecho que trascendería a la historia del fútbol ocurriría en la otra semifinal disputada por Italia y la URSS.

Tras 90 minutos de infarto para los italianos y 30 minutos de tiempo extra en donde la gran figura del partido fue el mítico guardameta Dino Zoff, el partido culmino 0 a 0. Los penales no existían en ese entonces y como la final se debía de jugar en tres días, no había tiempo para un partido de desempate, por lo tanto, aquella semifinal se definió lanzando una moneda al aire algo que nunca había ocurrido y que no volvería a ocurrir.

Es verdad que hoy en día, con todo lo que es el fútbol más las cadenas de transmisión y los sponsors, eso jamás hubiera ocurrido y probablemente hubieran alargado el torneo para así disputar el partido de desempate, pero por aquel entonces el futbol no movía millones como lo hace hoy en día e Italia fue la gran favorecida al ver como su capitán, Facchetti, volvía al terreno de juego con los brazos en alto, indicando así que Italia era finalista.

Facchetti, capitán italiano celebra la victoria tras lanzamineto de moneda - Foto: https://as.com/

Posteriormente y aunque Italia termino siendo campeona ganando en el terreno de juego a Yugoslavia, la suerte parecía no dejar a Italia sola. La final se definió en un partido de desempate tras el primero haber acabado 1 a 1. En aquel empate los yugoslavos fueron superiores y estuvieron a punto de coronarse campeones, de no ser por un tiro libre que los italianos aprovecharon a falta de 10 minutos.

Finalmente, en el partido de desempate que se disputo dos días después, los italianos fueron justos vencedores y se consagraron así campeones de la única Eurocopa de su historia. Claramente hubo mucho mérito detrás de la conquista del título, pero a veces como en muchas ocasiones de la vida, algo de suerte no hace daño.  

Y, ¿qué opinan ustedes? ¿Fue la suerte la gran protagonista del título italiano?

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