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Sudamérica, un fútbol en construcción: Brasil

     Durante los últimos cuatro mundiales de fútbol, hemos visto como los europeos han dominado la escena mundial.

Desde la Italia del 2006 hasta la Francia campeona del 2018, el fútbol del viejo continente ha superado por un gran margen al sudamericano y pese a que cada selección campeona tuviera un estilo totalmente distinto, los procesos de estas se encontraban muy por delante de los sudamericanos.

Es tal la diferencia que los europeos han logrado, que hicieron parecer el último mundial de Rusia 2018 una Eurocopa. Los cuatro semifinalistas del torneo eran europeos, además de los 8 equipos que llegaron a cuartos, 6 eran europeos.

Aunque Sudamérica tiene una menor cantidad de naciones, siempre se espera que al menos una de sus representantes llegue como mínimo a la semifinal de la cita mundialista. Sí, es cierto que por lo general son Brasil, Argentina y Uruguay las únicas de las que se suele esperar una gran participación, pero recordemos también que han sido estas naciones las únicas en haber arrebatado a los europeos el trono mundial y de cierto modo las que mundial tras mundial nos salvan de una hegemonía europea.

Pero, ¿Qué está sucediendo con el fútbol sudamericano últimamente?

Da la sensación que el fútbol del nuevo continente se encuentra en una gran etapa de reconstrucción. Una etapa en donde cada selección está intentando buscar un nuevo estilo de fútbol junto a nuevas caras.

En esta serie de publicaciones llamada un fútbol en construcción, analizaremos él porque el fútbol sudamericano está atrasado respecto al fútbol europeo y que es lo que está haciendo cada selección sudamericana para ponerse al día o por lo contrario atrasarse cada vez más.  

Empecemos entonces con el análisis de la que probablemente es la selección más constante y consolidada, Brasil.

Brasil

Si hablamos de Brasil, debemos de recordar que es un equipo que para mediados del año 2016 se encontraba en una de sus peores crisis. El 7 a 1 frente Alemania en el mundial 2014 y la eliminación en primera ronda de la Copa América 2016 daban como resultado el despido de Dunga que además dejaba a la canarinha sexta en las eliminatorias para el mundial 2018.

En ese momento es cuando Tite actual entrenador de Brasil, toma las riendas de un equipo en crisis y poco en menos de dos años lo vuelve el equipo más sólido de Sudamérica y uno de los grandes favoritos para el mundial de Rusia 2018.

Tite, actual entrenador de Brasil

Podríamos decir que esta Brasil pese a no haber logrado llegar a semifinales del último mundial, es la selección más próxima a dar pelea de vuelta a los europeos, no solo porque los datos la respaldan (23 partidos oficiales / 18 victorias / 4 empates / 1 derrota) sino también porque es probablemente la primera selección del continente en cambiar su estilo de juego histórico para de este modo modernizarse tal y como lo han venido haciendo los europeos.

Con Tite, Brasil ha dejado de basarse en lo que era llamado el gran “jogo bonito” y aunque para el fan brasileño es difícil dejar de ver a su selección jugar de ese modo, no se pueden quejar de la contundencia tanto defensiva como ofensiva que la canarinha ha obtenido de la mano de Tite.

Con el orden táctico como pilar fundamental de esta nueva Brasil, Tite ha logrado crear un equipo dinámico, vertical y además capaz de asfixiar a su rival en propio campo muy al estilo del Liverpool de Klopp.

Así mismo, para Brasil no solo ha sido fundamental el poder identificarse de nuevo con un estilo de juego sino también es de las pocas selecciones que ha mantenido a su técnico por bastante tiempo.

Y aunque esto último no parezca muy relevante, ha sido por esa desesperación de despedir a técnicos que otras naciones no han podido concretar una verdadera identidad.

El único partido oficial que Brasil a perdido en la era Tite, fue precisamente esos cuartos de final frente a Bélgica en el mundial 2018. Y aunque fue una gran decepción para la verdeamarelha, lo cierto es que ese día Brasil fue superior y de no ser por un inspirado Courtois probablemente los diablos rojos hubieran quedado eliminados esa tarde.

De momento, Brasil es el ejemplo a seguir. Si realmente el fútbol sudamericano desea volver al protagonismo mundial, debe de evolucionar en su juego tal y como lo han venido haciendo los europeos y a la vez desentendernos de nuestros estilos históricos al igual que Brasil lo está haciendo de su Jogo Bonito. Claramente el Jogo Bonito jamás dejara de estar del todo presente en el juego brasileño, sin embargo y aunque es importante recordar los orígenes, la mejora solo llega con la innovación.

Así como día a día las personas pueden renovarse sin olvidar de donde son y adonde quieren ir, en el mundo del fútbol sucede lo mismo con los equipos que quieren llegar al éxito.

Brasil campeón de América 2019

En la siguiente publicación hablaremos sobre el proceso más largo del fútbol sudamericano, la Uruguay del maestro Óscar Washington Tabárez.

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